lunes, marzo 12

Décimas de nuestro amor

III

Por el temor de quererme
tanto como yo te quiero,
has preferido, primero,
para salvarte, perderme.
Pero está mudo e inerme
tu corazón, de tal suerte
que si no me dejas verte
es por no ver en la mía
la imagen de tu agonía:
porque mi muerte es tu muerte.

Xavier Villaurrutia

4 comentarios:

Silencio dijo...

Cobarde entonces le llamaría.

Y no se.

Mejor esperar lo que viene.

El futuro es un perro babeante.

Pero se le puede entrenar para morder a los demás y que siempre que el frio sea cubierto con una cobija extra, saber que ese perro está tras la puerta esperando y puede que al amanecer venga con un par de pantuflas de buenaestrella.

Lo-que-serA dijo...

Yo lo llamaría sensato, tal vez, que es una palabra que para usted y para mí es tan extraña. Salvarse de cuando en cuando no está mal. Este texto es para mí, señor. Por salvar un parte perdí otra. Pero estoy aprendiendo que a veces la pérdida es el mejor camino para llegar a la ganancia.
Abrazo.

Villaurrutia es grande, Fgiucich. Abrazos.

Dra. Kleine dijo...

Querer... hay que querer... sin mirar a quien... o al corazón o a quien??
Querer... hay que querer...

Unknown dijo...

Habría jurado que era tuya.