Como si no existiera aquel viernes en que llovía
y llovía
estoy segura
porque ni modo de soltarme a llorar en la entrevista de trabajo
previa a nuestra última cita
la última, lo sabíamos
solo mi loca narcisa le agarraba el meñique a la esperanza
flaco meñique de una esperanza cada vez más en ayunas
Cuánto tiempo desde el último enlazarse nuestras manos
desde la última pleamar de ángeles sin alas
Cuánto, de escuchar sus pasos alejarse en la distancia entre sus mensajes
que no, que sigamos, me escribía
Solo él sabe
por qué
dónde
nos perdimos
en las carantoñas que crecían en su casa, entre sus brazos,
en el ocaso de la novedad y de mi estrella
Como si no hubiera empacado
la isla y los peces amarillos
banquetas vitrales campanarios
la maravilla que éramos cuando estábamos juntos
te siento ¿me sientes?
mi mundo entero en la valija de su ausencia
a escondidas.
Hasta ese viernes.
Me acuerdo que era un viernes
y nosotros casi nada después de tanto.
Nada
porque solo él sabe qué quería, pero no era más a mi lado.
Me tragué la esperanza, entregué su sedal al silencio
y ya, por la ciudad, conmigo, solo la lluvia y la noche.
Como si no se hubiera quedado en su vida sin mí
como si no el larguísimo adiós, de años
un día apareció, casi nada, palabras recordando lo que fuimos.
Debió verme ese día, florecida en cada sitio de mí que fue con él
una palabra y otra, puente colgante sobre la distancia
de una palabra a otra, presurosa yo, a ciegas, para verlo
ya estaban nuestras manos, nuestras lenguas, ya estaba el sonrojo
ilumíname invéntame
pero no, él sólo sabe por qué no, y otra vez la ventana se llenó de lluvia
y las flores se hicieron brasas azufre ácido en todo lugar de mí que fue con él.
Sobre el hielo que cubre el último círculo de mi infierno cae su anzuelo, se clava,
desaparece.
Lo cubren nuevas capa de aguasal.
Amado. Maldito.
No te veré, no volaremos
golondrinos
seguirá nuestra huella sin mezclarse
a pesar del vendaval, del fuego de tu lengua
(me hace entrecerrar los ojos todavía)
no te veré.
Y tampoco penderé, nunca más,
boquiabierta
sedienta
de tus palabras.
viernes, septiembre 12
miércoles, agosto 27
Memoria de unos últimos instantes
Dos besos, dices
Cae su cabeza bajo tu garra
-Cierra los ojos
Un abrazo intenso
Penetra el anzuelo
-Abre la boca
Un estar cerca
Eres la dosis precisa
Mucho muy cerca
Sabes bien dónde se doblan sus piernas:
No se tiene más, es toda tuya.
Esta vez también te irás.
Nos merecemos.
Sí, se merecen.
Cae su cabeza bajo tu garra
-Cierra los ojos
Un abrazo intenso
Penetra el anzuelo
-Abre la boca
Un estar cerca
Eres la dosis precisa
Mucho muy cerca
Sabes bien dónde se doblan sus piernas:
No se tiene más, es toda tuya.
Esta vez también te irás.
Nos merecemos.
Sí, se merecen.
domingo, agosto 24
Ponerlo todo en su lugar,
así sea con la lentitud con que me me fui cuando nos despedimos.
Aunque al principio llore todo el día;
inventaré un rito para imponerle un orden al dolor
con sus oleadas bicolores de rabia y de tristeza
porque decidiste no estar
porque te extraño tanto.
Un día me desharé de las cosas que me diste
no sé si con cuidado o en un arranque de ira
y será como haberte enterrado.
Estarás entre mis plantas, en el nombre de mi gato,
en la música con la que sonrío, mi música, ya sin plural,
irás siendo parte de mi forma de hacerlo todo,
incluso volver a enamorarme.
Ponerlo todo en su lugar será también pedir que no regreses,
y es que hay donde no cabe el olvido.
así sea con la lentitud con que me me fui cuando nos despedimos.
Aunque al principio llore todo el día;
inventaré un rito para imponerle un orden al dolor
con sus oleadas bicolores de rabia y de tristeza
porque decidiste no estar
porque te extraño tanto.
Un día me desharé de las cosas que me diste
no sé si con cuidado o en un arranque de ira
y será como haberte enterrado.
Estarás entre mis plantas, en el nombre de mi gato,
en la música con la que sonrío, mi música, ya sin plural,
irás siendo parte de mi forma de hacerlo todo,
incluso volver a enamorarme.
Ponerlo todo en su lugar será también pedir que no regreses,
y es que hay donde no cabe el olvido.
domingo, julio 27
De memoria me la sé:
la mirada, la conversación, la risa,
siempre la risa,
compartir la ciudad y la noche
la cercanía, un roce, un sonrojo,
la sorpresa, siempre también
el encanto suspendido a dos centímetros del suelo
la mano el abrazo el beso
las manos los abrazos los besos
la piel el sudor la piel
Cierro los ojos, paladeo
esta risa aquella cercanía
el mismo sonrojo
el encanto un poco menos espumoso
aquel abrazo esas manos sus besos
y la piel piel
Es cosa de afinar el sazón:
besos, dulces y desbocados,
el abrazo acunador, continente,
cierto olor en cierto punto del cuello
caricias a discresión
la temperatura de esa respiración en ese sitio de mi nuca
un ligero temblor de manos.
Y reposo, ya se cuaje, ya se corte.
Y calma, un bocado a la vez.
Y temporadas de ayuno.
De memoria me la sé.
Salivo.
la mirada, la conversación, la risa,
siempre la risa,
compartir la ciudad y la noche
la cercanía, un roce, un sonrojo,
la sorpresa, siempre también
el encanto suspendido a dos centímetros del suelo
la mano el abrazo el beso
las manos los abrazos los besos
la piel el sudor la piel
Cierro los ojos, paladeo
esta risa aquella cercanía
el mismo sonrojo
el encanto un poco menos espumoso
aquel abrazo esas manos sus besos
y la piel piel
Es cosa de afinar el sazón:
besos, dulces y desbocados,
el abrazo acunador, continente,
cierto olor en cierto punto del cuello
caricias a discresión
la temperatura de esa respiración en ese sitio de mi nuca
un ligero temblor de manos.
Y reposo, ya se cuaje, ya se corte.
Y calma, un bocado a la vez.
Y temporadas de ayuno.
De memoria me la sé.
Salivo.
domingo, junio 8
I
Grabar los murmullos que deja en mi cuello
seguir el rastro de sus manos
registrar la coloratura de mis pezones entre sus dientes
medir el calibre de su piel la curvatura de mi espalda
observar la naturaleza de su vuelo
sobre mi cuerpo bajo mi cuerpo al lado de mi cuerpo
notar la escala musical de los jadeos, de los gemidos
Respirarlo mientras duerme
libre de toda fórmula cortés;
atisbar en su entraña.
II
Mezclarlos todos, un portento cada uno,
sentir arder la mixtura, decantarse,
abrazar su impronta,
ungüento, esencia, pócima,
relámpago.
III
Saber que ruge en su cauce subterráneo
obedecer el vuelo propicio del instante
pronunciar:
Ábrete Sésamo
Grabar los murmullos que deja en mi cuello
seguir el rastro de sus manos
registrar la coloratura de mis pezones entre sus dientes
medir el calibre de su piel la curvatura de mi espalda
observar la naturaleza de su vuelo
sobre mi cuerpo bajo mi cuerpo al lado de mi cuerpo
notar la escala musical de los jadeos, de los gemidos
Respirarlo mientras duerme
libre de toda fórmula cortés;
atisbar en su entraña.
II
Mezclarlos todos, un portento cada uno,
sentir arder la mixtura, decantarse,
abrazar su impronta,
ungüento, esencia, pócima,
relámpago.
III
Saber que ruge en su cauce subterráneo
obedecer el vuelo propicio del instante
pronunciar:
Ábrete Sésamo
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