sábado, agosto 3

La vida no tiene ningún sentido

Tome la V y haga con ella una quilla;
las T serán la arboladura
y las n, el maderámen.
Hile con las vocales dos velas.
Ize su insignia con las D como estandartes.
Lo que sobre será su ancla.

Sople.

Si siguió las instrucciones con la convicción necesaria
conseguirá en la travesía el sonido de las S.

sábado, mayo 18

lunes, febrero 11

Voy a sembrar la mandarina del desayuno de hoy,
primer lunes después del fin de las mentiras.
Voy a sembrar esas semillas que me diste en el desayuno:
veinticuatro meses de soles y chubascos más o menos en la misma proporción
porque los soles son todos esplendorosos,
y esa tarde en que te dije lo que ya sabías
a saber si fue chubasco o sol
porque la claridad se oculta luego detrás de las nubes más negras.
Voy a sembrar la mandarina
luz
a ponerle agua todos los días
y palabras.
Voy a sembrarnos hoy.

martes, enero 1

Parecía interminable y acabó ayer. 2012 fue un año en alto contraste, de mucho aprendizaje personal, de caminar descalza por la realidad, de mirar el abismo muy de cerca. Tuve miedo y enojo, mucho enojo, pero tuve también momentos luminosísimos. Comprendí que nada está dado, nada es así y para siempre. Sentí mis fuerzas tensarse para mover un engrane aquí y otro allá, en el trabajo, en el amor, en el ser mismo.  Escribí muy poco pero viví muchísimo. En el principio era el caos, reza una historia antiquísima, y 2012 fue exactamente eso: caos hasta el último minuto. Me paro al borde del año y evoco la imagen de Cristóbal Colón en la proa de su barco, frente al mar y la incertidumbre, pero con una idea fija en la mente. Nada nos es dado, salvo la vida. De nosotros depende existir. 2013: allá vamos, humanos plenos.

martes, diciembre 25

¿Cómo sucede que el fruto maduro se desprende de la rama?

Imagino que rama y fruto platican y acuerdan
que ya es tiempo
la rama lo arrulla amorosa mientras el fruto se sabe listo
y empaca
se despide de los frutos vecinos
de las hojas compañeras.

Tal vez dediquen rama y fruto
una noche
unas horas
a abrazarse estrechamente
y el rocío tenderá sus gotas para disimular el llanto

Y luego ¡paf! rama y fruto se separan
una trémula ya de nostalgia pero alegre
el otro gozando el vuelo, anticipando el viaje

O no hay acuerdo, y la rama mira envejecer al fruto
o el fruto se seca de a poco
aferrado a la rama que lo nutre
pero no lo arrulla

no guarda ya sus sueños en la semilla
putrefacta, estéril
que nunca será un nuevo árbol.