domingo, febrero 9

Ay de mí con La Coincidencia
ya sabes, una cocina, una jardín, una familia
un rostro que he visto dos veces y creo haber imaginados por siglos
su boca me va contando mi historia

Me miro aterrada queriendo mirarlo otra vez otra vez otra vez
en vilo, tanteando el abismo
me siento caer rodar desmembrarme entender

No es su rostro sino el rostro
el gran espejo vacío en que mi mano encuentra de pronto mi mano
atónita
están pelados los nudillos, las uñas rotas, pero es mi mano
están los hombros descoyuntados pero son los míos
y aún estando de rodillas siento mis pies

Ay de mí con La Coincidencia
me enseñaba el bosque y yo abrazaba el árbol

jueves, enero 16

Este no es otro poema náutico de adiós

Allá va la costa alejándose y el barco izando velas
y yo, este mar de lágrimas atónitas
rabiosas porque no
porque no es porque no será porque no se te da la gana
tomarme de la mano o del tobillo
o no
mirarme o no, escribir
o no pero estar

Faro fantasma
pañuelo que se agita por agitarse
te he tirado a los tiburones tanto como estrecharte en mis brazos
pero no te escribiré un poema náutico de adiós

Yo, capitana al abordaje,
vestida de ojeras y duelo
por lo que ya siempre
por lo que ya nunca

martes, diciembre 31

Este fin de año, a diferencia de tantos otros, no estoy ocupada haciendo cena. Tengo pan, queso, vino, más de doce uvas, y el desorden habitual alrededor. Tiene que ver con que este año que está por concluir me ha regalado una lente poderosa, bajo cuya luz, a veces dolorosa, me ha sido dado comprender y comprenderme. He recibido el regalo de sentir ¡sentir! con plenitud y conciencia. A la par, con el regalo recibo el reto de hacerme, de decidirme, de inventarme. ¡Vaya cosa! Tengo mucho por agradecer, a las personas que me han acompañado, de cerca y de lejos, a veces sin saberlo, porque ha sido un año de inventario y de recuento, de restauración. Agradecer los logros y las aventuras, los descalabros y las dudas grandes como montañas. Agradecer la gran conquista de este año, que fue vencer el miedo a tomar decisiones. Me ocupo de inventar nuevos ritos, de aprender del silencio, de conquistar la paciencia y la perseverancia. Otro regalo que recibí del 2013 fue la soledad, la que construye, la que alimenta, y desde donde se puede entender con claridad meridiana que uno no es si no somos. Conciencia y plenitud, nos deseo, pues, a todos. Y que con conciencia y plenitud nos sigamos abrazando, hablando, mirando, likeando y retuiteando. Y brindando, que para eso nos inventamos los fines de año. ¡Salud! ¡Salud! ¡Salud!

sábado, diciembre 7

Me fue concedido sacarme de entre los muertos
allá iba conmigo a rastras
sin mirar atrás
conmigo a cuestas
probando veredas
a ciegas
andando en círculos a veces
conmigo, al lado mío
inventando
imaginando
deseando caminos
más en mis pies
hasta reconocerme
conmigo
hasta desconocerme
pero el mar
pero el sol
pero la luna
ya en mis ojos, ya en mi cuerpo,
en mí, ya.

Me fue concedido sacarme de entre los muertos
y nadé
llena de dudas
penosamente
me hice barca
remé a mano, a golpe de piernas
con furia
me hice mástil y vela
buque insignia de mi flota

Ay, pero las sirenas
retumba la aldaba en mi pecho
trepidante
Ay, pero la gorgona
corren por mi cara viejas lágrimas;
se petrifican.

Me fue concedido sacarme de entre los muertos.