martes 20 de octubre de 2009

Soñar

Ser lanzada por una ventana
levantarme
rota
pero levantarme
caminar
pedir ayuda
recibir indiferencia
sentir rabia sin fin

recomenzar

mirar la ventana rota
la casa en llamas
llevarme la fiesta a otra parte
trepar ligera
temer la bajada
bajar
velozmente
perder el control
sentir pánico
anticipar el golpe

volar

viernes 25 de septiembre de 2009

Vinieron por mí...

Hace meses ya que se desató la violencia, abierta y declarada, en nuestro país. Un desfile terrorífico de cadáveres invade las notas periodísticas. Ejecutados y detenciones por acá y por allá. ¿Quién lleva la cuenta? ¿Quién sabe la identidad de todas esas personas? Son narcos, o gente ligada a los narcos, nos dicen. Unos respiran aliviados... van siendo menos. A mí, sin embargo, no me alcanza el pretexto de la seguridad. Me vienen recurrentes, estos versos, atribuídos a Bertolt Brecht, pero que parecen ser en realidad de Martin Niemöller:


“Primero vinieron por los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada
porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada
porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada
porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí, pero para entonces
ya no quedaba nadie que dijera nada.”

lunes 21 de septiembre de 2009

Pero la luz se prende
y hay que hablar de ello
aunque las luces se prendan todos los días
y es que el silencio teje todo el tiempo
y lo difícil es decir aunque ya se haya dicho.

Que a veces aborrezco al ser humano
y otras necesito -tanto- un abrazo
(lo duro es cuando suceden simultáneas);
que me acurruco, días, en mi casa, en mi sillón
y otros las calles me quedan chicas.

Que la penumbra crece
y me cuesta permanecer luz
pero quiero,
y quizá por eso el baile de la otra noche,
sola y a oscuras,
y este monólogo banquetero.

domingo 20 de septiembre de 2009

Decir y enseñar que la guerra es un infierno y nada más es una mentira nociva. Por muy atroz que pueda sonar, es necesario acordarse de que la guerra es un infierno, pero bello. Desde siempre los hombres se lanzan a ella como falenas atraídas por la luz mortal del fuego. No hay miedo u horror que hayan conseguido mantenerlos alejados de las llamas; porque en ellas siempre han encontrado la única redención posible ante la penumbra de la vida. Por ello, la tarea de una pacifismo verdadero tendría que ser hoy no tanto demonizar hasta el exceso la guerra, sino comprender que sólo cuando seamos capaces de otra belleza podremos prescindir de la que la guerra, desde siempre, nos ofrece. Construir otra belleza es tal vez el único camino hacia una auténtica paz. Demostrar que somos capaces de iluminar la penumbra de la existencia sin recurrir al fuego de la guerra. Dar un sentido, fuerte, a las cosas, sin tener que llevarlas hasta la luz, cegadora, de la muerte. Poder cambiar el destino de uno mismo sin tener que apoderarse del de otro; lograr que circulen el dinero y la riqueza sin tener que recurrir a la violencia; encontrar una dimensión ética, incluso muy elevada, sin tener que ir a buscarla en los confines de la muerte; encontrarse a uno mismo en la intensidad de lugares y momentos que no sean una trinchera; conocer la emoción, incluso la más vertiginosa, sin tener que recurrir al doping de la guerra o a la metadona de las pequeñas violencias cotidianas. En fin, otra belleza, si es que comprendéis lo que quiero decir.

"Otra belleza. Apostilla sobre la guerra" en Homero, Ilíada, de Alessandro Baricco

martes 8 de septiembre de 2009

And the companies, the banks worked at their own doom and they did not know it. The fields were fruitful, and starving men moved on the roads. The granaries were full and the children of the poor grew up rachitic, and the pustuls of pellagra swelled on their sides. The great companies did not know that the line between hunger and anger is a thin line. And money that might have gone to wages went for gas, for guns, for agents and spies, for blacklists, for drilling. On the highways the people moved like ants and searched for work, for food. And the anger began to ferment.

The Grapes of Wrath
John Steinbeck (1939)

miércoles 12 de agosto de 2009

Es el miedo detenerse y preguntar
comprarse tiempo
hacerse más materia

(los por qué se calcifican en los hombros)

lo demás es el columpio
abandonar el cuerpo
volar volar
por eso mi amor al mar
al viento surcando entre mis dedos
el ritmo que me late en lo profundo
el balanceo de un fresno

es la ventana
la cumbre
es suspenderse en el aire ¡jeté!

A veces el último por qué se desprende
y en lugar de solo estar
soy.

miércoles 5 de agosto de 2009

Para Silencio

Se rompió.
No debía suceder
pero sucedió.

Hice lo que se hace en esos casos:
junté los pedazos
los envolví en un periódico,
puse el paquete en una bolsa...

De vez en cuando aparecen
todavía
pedacitos de un color delicadísimo.

La tapa de mi sartén azul
se rompió.

martes 28 de julio de 2009

"...cuando algo indefinido y poderoso sacude la mente y las fibras, hace temblar la jaula de los huesos, cuando la misma persona, un instante antes torpe y agnóstica, se siente alterada por la risa y por la locura homicida o por el delirio amoroso o por la alucinación de la forma, o se descubre invadida por el llanto, entonces el griego reconoce que no está solo. Hay alguien a su lado, y es un dios. Ahora la persona ya no tiene aquella tranquila nitidez que percibía en los estados mediocres de la existencia, sino que esa nitidez ha emigrado al compañero divino: brillante y dibujado en el cielo es el dios, nebuloso y confuso es el que lo ha evocado."

Las bodas de Cadmo y Harmonía
Roberto Calasso

miércoles 22 de julio de 2009

Seguiré jugando

Comenzó hace mucho
en la casa familiar.
Vino el diluvio,
con muerte y destrucción.

Capitana a los diecisite
me lancé,
barquita de remo
a la mar.

Paré en todos los puertos
por juerga
o por trabajo.

Recluté remeros
que siempre quisieron el timón:
la balsa se hizo esquife,
barco de vela.

Cuando acepté compañía
huí siempre
a mitad de la noche
conjurando motines
(o alguien cayó desde la borda).

Una vez permanecí en tierra
y el viento
violento
me arrebató.

Navego en mi barco de tres velas
de timón ligerito
sin ancla.
Comienzo un huerto a bordo
y tengo un gran árbol: mi velamen.

El mar no me abandona
y aún en tierra firme
seguiré jugando.

domingo 19 de julio de 2009

Moraleja

Goliat era ENORME...

...y David no tenía TAN buena puntería