jueves, septiembre 28

Del poema frustrado

Preludio
(fragmento)

Esa palabra que jamás asoma
a tu idioma cantado de preguntas,
esa, desfalleciente,
que se hiela en el aire de tu voz,
sí, como una respiración de flautas
contra un aire de vidrio evaporada,
¡mírala, ay, tócala!
¡mírala ahora!
en esta exangüe bruma de magnolias,
en esta nimia floración de vaho
que -ensombrecido en luz el ojo agónico
y a funestos pestillos
anclado en tenue ruido de las alas-
guarda un ángel de sueño en la ventana.

¡Qué muros de cristal, amor, qué muros!
Ay ¿para qué silencios de agua?

José Gorostiza

1 comentario:

angel dijo...

Que agradable leer este fragmento de uno de los imprescindibles poemas del autor de Muerte sin Fin. Un clásico extraordinario.

Saludos...