domingo, noviembre 8

Helados los dedos
el estómago en rabioso soliloquio

las ganas terribles de doblarme hacia adentro
la tristeza vieja
nuevas rabias
la boca que se frunce en un alarido inverso

El filo de la luna me siembra escalofríos

4 comentarios:

fgiucich dijo...

Recordar es, a veces, sufrir. Abrazos.

Sananda dijo...

Espero no tener que ver con las nuevas...

Anónimo dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Lo-que-serA dijo...

Las lunas son terribles a veces, Fgiucich, sin necesidad de los recuerdos. Un abrazo.

Nada de eso, Sananda, nada de eso. Es un viejo diálogo entre la luna y yo.