lunes, enero 30

Arborescencia

Creí que fuese un pelo rebelde,
atormentado,
pero al mirarme el pecho comprobé
que era verde.

Pasaron noches y días.
Apareció una hojita
y después otra... y otra...
y todavía otra.

¿Un trébol de cuatro hojas?...
¡Qué alegre!
¡Qué alegría!

Pero al morir los meses,
una dura corteza recubría su tronco,
mientras le iban creciendo unas cuantas ramitas.

Ahora ya es un árbol
solitario,
frondoso,
perfecto,
chiquitito.

Oliverio Girondo

9 comentarios:

Silencio dijo...

Hoy escuchando por la vereda trópical con Eydie Gorme y Los Panchos, me daba cuenta que los gusanos no crecian, que iban directamente las raices que de mi cuerpo brotaban, una hermana crecía también del otro lado del abismo, "hoy solo me queda recordar", si, eso, recuerdo y las raices me cubren y soy la base de un saice cuyoas ramas permiten que el viento lanze un quejido que llega hasta esa hermana que ahora es un árbol, solitario, chiquito.

fgiucich dijo...

El gran Oliverio. Gracias por compartir este hermoso poema. Saludos.

Tristán Estar dijo...

Chanfle, había olvidado este poema. Qué lindura. Y lo digo por sus lindes, no tanto por lo lindo (aunque también).

Muy bien, muy bien. He de comerme un puño de semillas. Que sean de pirul. Me gustan los pirules. Y cuando esté grande insistiré con el asunto ése de colocarle un buen columpio.

:D

Lety dijo...

Yo también quiero ser árbol y si me cortan, pues ni modo, entonces quiero ser cuaderno.
Besos para Raquel porque me regaló a Girondo y besos para tí por compartirnos este poema

Silencio dijo...

sauce cuyas, bruto seré.

Lo-que-serA dijo...

Para sauce me gusta Eduardo el Terrible. Y para hermano también, cómo gaos no. ¿Y el silencio? ¿Qué hacemos con el silencio? Besos.

Es grande, sí señor. Gracias a usted por la presencia, Fgiucich.

¡Me encanta estar rodeada de árboles, Tristán! Sauces y pirules. Yo pido ser tepozán, que no sirve pa columpio pero da una sombrita rica. Beso, lindo de lindura.

¿Ya ve, mi Lety? Ahora resultamos bosque. Beso para tí, por dar pirules lindos.

No bruto; sauce.

Tristán Estar dijo...

O un mezquite también puede ser, y que sea en el monte. Pero que debajo del mezquite alguna alma caritativa y bien chingona (usted, por ejemplo) me coloqué un cartón bien helodio de montejos (o de vickis). Y ya por allá del medio día, bajo el sol radiantísimo, extienda mis ramitas hacia abajo y me ponga a brindar a los cuatro vientos. Salud por el sol! Salud por el aire! Salud por el desierto! Ahhhhhhhhh. Salud por esos coyotes que por fin vienen y se abrigan a mi lado sin morderme.

Raquel Olvera dijo...

al final un árbol. Sí que es un milagro.

Lo-que-serA dijo...

Salud por los coyotes, MezTristán. Ya puedo decirles, cuando vengan a por mí, que soy tu cuata. A ver si me perdonan las dentelladas. Salud!

Milagro los árboles y la poesía, jardinera. Besos.