martes, agosto 5

De tí hablo
que sabes que de tí hablo
cuando el amarillo y las nubes
cuando los peces
y los árboles
y cuando la vida me tiene de regreso
volteo y sonrío
y aún
todavía lloro.

De tí hablo un poco
cuando el luto y cuando los adioses
y si quiero enamorarme.

Hablo de tí.
Del destilado de vida
dos tragos a la semana
ocho meses
(gran calle de la ciudad a la izquierda
media cuadra
generalmente cuarto piso
sin vista a la plaza)
De tí hablo cuando las manos
pero no
cuando piernas y palabras
pero no.

De tí hablo
de tí
hablo
que ya no existes.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Así son estas cosas de las querencias... A mí recién me sucedió lo contrario: fui muerto antes del luto. Hablé, miré y, sin embargo, antes y después del adiós, ella sólo habló de otro. Buen poema.

Lo-que-serA dijo...

Generalmente se muere uno antes del luto; distinto es cuando muerte y luto vienen antes del adiós, que es luego lo que sucede, o cuando el luto lo empieza el otro antes de avisarnos que estamos muertos. Pero en efecto, anónimo, así son estas cosas de las querencias.

Isteri dijo...

seeeee
me gustó y mucho, sí sí

Silencio convergente dijo...

quien sabe, el muerto queda muerto cuando queda fuera de la vida de alguien, si no es zombie, triste, cuando maté a alguien vi que el zombie sigue teniendo el mismo efecto, habia que darle en la cabeza, se pierde uno cosas, cierto pero si se ha perdido el amor, es más sencillo perder el noamor

besos

ángel dijo...

La palabra que nombra, el sonido de sílabas y consonantes que evocan y fijan la imagen de una presencia que ha dejado de serlo, aunque la realidad del papel, de la letra escrita, contradiga al vacío. Lo demás es literatura. O silencio.

Bello poema.



Un gusto visitarte.


Saludos...

Furtiva dijo...

Sólo hablamos de lo que ya no está, del hueco enorme o mínimo de cada instante, todas las historias, la distancia que se cierne sobre el momento y su recuerdo, el amor y su derrota, la ilusión y su irse construyendo cada vez que la abolimos.

Sólo espero que alguien piense en mi cuando me haya ido...

fgiucich dijo...

La simpleza de las palabras hace mucho más profundo el duelo. Hermoso. Abrazos.