viernes, septiembre 25

Vinieron por mí...

Hace meses ya que se desató la violencia, abierta y declarada, en nuestro país. Un desfile terrorífico de cadáveres invade las notas periodísticas. Ejecutados y detenciones por acá y por allá. ¿Quién lleva la cuenta? ¿Quién sabe la identidad de todas esas personas? Son narcos, o gente ligada a los narcos, nos dicen. Unos respiran aliviados... van siendo menos. A mí, sin embargo, no me alcanza el pretexto de la seguridad. Me vienen recurrentes, estos versos, atribuídos a Bertolt Brecht, pero que parecen ser en realidad de Martin Niemöller:


“Primero vinieron por los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada
porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada
porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada
porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí, pero para entonces
ya no quedaba nadie que dijera nada.”

3 comentarios:

Furtiva dijo...

Y no diciendo nada nos volvemos todos cómplices de esta tristeza, de este portazo en la cara que nos dice: este mundo no es el mejor posible, no es el que queremos, pero sí es el que hemos construido, con acciones y palabras pero también con omisiones y silencios.

Un abrazo.

fgiucich dijo...

Cuánta realidad sangrienta, cuánto dolor, cuánto desprecio por la vida. Muy buen post, a pesar de todo. Abrazos.

Lo-que-serA dijo...

Así es, Furtiva. Hemos sido testigos mudos de nuestro propio asesinato, a fuego lento. La gran duda es ¿cómo? ¿desde dónde?... ¿hacia dónde?
Un abrazo.

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Es una realidad que ha estado siempre ahí, Fgiucich, pero que últimamente se ve arrasarlo todo.
Le dejo un abrazo.