jueves, junio 23

Soledad

Se sentó a mi lado en el pesero y soltó a quemarropa: "¿Para dónde vas?" Chilanga irredenta, me costó un poco asimilar tanta franqueza y además hacerlo rápido para no parecer descortés: "A San Luis", contesté. "¿Ahí trabajas?", continuó el interrogatorio; "si", "¿en dónde en San Luis?", "en la Corena", "¿qué es la Corena?", "la Comisión de Recursos Naturales", "¿no me das trabajo?". Si mi confusión aumentaba con cada pregunta, esta última me desconcertó por completo. "Yo no, seño, y hasta donde sé no están contratando nuevo personal. Pero si quiere le digo con quién puede hablar"; un dubitativo "ah" fue la respuesta. Silencio. "Me fui a confesar orita en la mañana", "ah ¿si?" (:S), "Si. Esque el doctor me dijo que tengo una depresión muy fuerte, pero no me quiero tomar las pastillas. El padre me dijo que me las tengo que tomar. ¿Me las tendré que tomar?". Me quedé como piedra. Yo que amanecí con el corazón engrapado al estómago ¿qué lo podía decir? "¿Estás casada?", "si", "¿tienes hijos?", "si" y yo, habilísimamente, antes de que ella colocara la siguiente pregunta tomé el sartén por el mango: "¿usted tiene hijos?", "si, dos. Pero ya se me casaron".
Creo que habría preferido seguir contestando monosílabos corteses. Maestra de Ciencias Naturales en secundarias técnicas recién jubilada, reciente viuda, con la hija recién casada y recién embarazada, la menopausia recién y recién la tristeza, también. "Voy a comprar carnita para un mole de olla... y luego me voy a acostar. O no, mejor me salgo ¿verdad? A caminar. Y a platicar con alguien. Porque ya hablo ¿eh? antes no hablaba. Como si no existiera. Bueno, ya me bajo aquí. ¿Usted cómo se llama?", "María Luisa. ¿Y usted?", "Soledad".

6 comentarios:

Dra. Kleine dijo...

Y así quedé yo también...calladita, calladita!

Bello!

Tristán Estar dijo...

Noooo... de veras?... Yo sé que no importa, que el gancho al hígado ya nadie nos lo quita, pero... de veras? No es ficción?

8S

Lo-que-serA dijo...

G.Klein:
Muchas gracias, de veras. Me gustan mucho tus cuentos.


Xochimilco, querido Tristán, SÍ es surrealista. Cruzando la glorieta de Vaqueritos has de cuenta que acabas de entrar a la Dimensión Desconocida. Es fascinante. Por cierto, el nombre sí es una licencia poética: la mujer se llama Dolores.

Raquel Olvera dijo...

Soledad, Dolores, trae sello de marca. Que se tome sus pastillas pa´qué le busca.

Tristán Estar dijo...

Nooooo, pus tá peor Dolores... No cabe duda que la realidad supera la ficción.

Anónimo dijo...

Cin-co-mentarios, soy la seis. Estos relatos urbanos me cuestan más. Acuérdense que yo vivo en un mundo mágico, hecho a mi medida, chiquitito.
Aprovecho el espacio para decirte que me encanto (por obvias razones)
el diario de la mujer gorda.
Porque es mamá, no se vayan con la finta.
Lety