viernes, febrero 17

El rumbo en las manos
y el motor sometido a los pies.
La autopista se va construyendo
acertijo luminoso

Nada adelante.

Apenas unos espectros cuya etraña lechosa atravesamos
raudos
alegres.

Nada adelante.

Túneles venosos
cúpula planetaria
seis siete
ocho horas

Detrás nada

Adelante el mar.

6 comentarios:

Lety dijo...

Hermosa manera de acometer el viaje, tendiendo poesía a lo largo de la curveada cinta gris. Hilo de Ariadna que indefectiblemente te señalará el camino de regreso a la bruma doliente en la ciudad.

Lo-que-serA dijo...

Indefectiblemente, mi Lety. Pero no es la ciudad la que duele. A veces la ciudad cura ¿lo crees?

Raquel Olvera dijo...

que venga el mar.

Tristán Estar dijo...

"
Todo el azul del mar para tus ojos
Toda el agua del mar para mi llanto"

Que venga el mar, pues ya qué

ivanbuenader dijo...

Qué pedo con el mar, nena?
Te fuiste a Acapulco y no avisaste? :)

Lo-que-serA dijo...

Que venga, querida Raquel, desde la orilla que prefiera :D

No sé si quiero TODA el agua del mar para mi llanto, querido Tristán. Algunita sí, pero toda...

No sé, querido. Hay temporadas en las que no me alcanza con el mar. Será porque no te he visto ;)